Tipos de Biomasa y cómo saber si es de calidad: Las astillas

15
Nov 2017

Tipos de Biomasa y cómo saber si es de calidad: Las astillas

Tipos de Biomasa y cómo saber si es de calidad: Las astillas

Después de haber analizado en artículos anteriores las características, las ventajas y las contras del uso como materia de biomasa de los pellets y la leña, hoy nos centramos en las astillas.

Las astillas de madera son trozos pequeños de entre 5 y 100 mm de longitud, cuya calidad depende fundamentalmente de la materia prima de la que proceden, de su recogida y de la tecnología de astillado para procesarlas.

Se trata de madera triturada que no contiene ningún tipo de aditivos. Para su producción se necesita una máquina de astillado y la propia materia prima que normalmente procede de la entresaca de los bosques o árboles no adecuados para su uso en la industria del mueble.

Su composición es variable. En función de su procedencia y calidad, se distinguen dos grupos principales:

  • Astillas de clase 1: provenientes de la industria de la primera y segunda transformación de la madera o maderas forestales muy limpias. Suelen tener humedades menores al 30%, aunque pueden alcanzar el 45%. Apropiadas para su uso en instalaciones domésticas y válidas para todo tipo de instalaciones. Contenido en cenizas inferior al 1% (clase 1).
  • Astillas de clase 2: procedentes de tratamientos silvícolas, agrícolas y forestales (podas, clareos, entresacas, cultivos energéticos leñosos, etc.). Hasta un 45% de humedad. Utilizada en instalaciones de media a muy alta potencia, como grandes edificios y redes de calefacción. Contenido en cenizas inferior al 5% (clase 2).

Para conseguir astillas de calidad es necesario dejar secar la materia prima de forma natural o artificial hasta una humedad inferior al 45%, o incluso menor que el 30% en el caso de las mejores astillas de clase 1.

“El origen de la madera influye en el nivel de humedad y en la calidad final de la astilla como combustible”

astillas para calefaccion

Elegir astillas de calidad

Para conseguir un rendimiento óptimo de la caldera o estufa de biomasa, es muy importante que la astilla se haya producido a partir de un material con una calidad mínima. Utilizar sólo hojas o ramas finas no es suficiente, debido a su escasa densidad energética. Normalmente la astilla debe guardar la proporción que pueda tener un árbol entre tronco, ramas y hojas.

Además, hay que tener en cuenta que la astilla suele ser bastante heterogénea, especialmente en lo relativo a la humedad que puede variar entre el 8-45%. Lógicamente la humedad es un obstáculo para la combustión y, por ello, cuanto más húmeda sea la astilla, más cantidad de combustible hará falta para el funcionamiento de la caldera, lo que repercutirá no sólo en la factura por combustible sino en un mayor desgaste del equipo.

Las normativas, permiten controlar este tipo de aspectos. En el caso de las astillas, el estándar de referencia es la Önorm M7133 que, por ejemplo, determina las clases de astillas en función de su tamaño y grado de humedad.

En función del tamaño tenemos la siguiente clasificación: G30, G50, G100.

clase_astillas

Y según el grado de humedad la clasificación es la siguiente, siendo la recomendación usar sólo astillas W20 y W30:

  • W20: Astillas secadas al aire.
  • W30: Astillas almacenables.
  • W35: Astillas de almacenamiento limitado.
  • W40: Astillas húmedas.
  • W50: Astillas recién cortadas.

A FAVOR

  • Precio muy competitivo de compra ya que su coste de producción y elaboración es inferior al de los pellets.
  • Poder calorífico muy alto en astillas con humedades bajas y muy cercano al del pellet.
  • Las astillas limpias de corteza y secas (clase 1) son normalmente de alta calidad.
  • Hay normativas aplicables que regulan su calidad: Önorm M7133
  • Escasa manipulación.
  • Ideal para zonas de alta masa forestal.

EN CONTRA

  • Necesidad de mucho espacio para su almacenamiento. Son menos densas que los pellets y el hueso de aceituna, por lo que precisan de un espacio mayor de almacenaje.
  • Suministro más complejo (exclusivamente con camión volquete, tornillos sinfines, cintas transportadoras,…) y limitado en la distancia geográfica. Al ser menos densas, el transporte solo es rentable hasta una distancia corta (normalmente menos de 50 km).
  • Las calderas sólo pueden alimentarse a través de tornillos sinfines ya que la succión no es posible, y es necesario el uso del agitador para evitar bóvedas.
Greenheiss