¿Cómo ahorrar con los sistemas de ACS en el hogar?


15
Jul 2020

¿Cómo ahorrar con los sistemas de ACS en el hogar?

¿Cómo ahorrar con los sistemas de ACS en el hogar?

Existen en el mercado una amplia gama de soluciones que se adaptan a todo tipo de necesidades de instalación y de demanda de agua caliente sanitaria: tipo de uso, volumen de agua requerido, compatibilidad con sistemas de energías renovables… Es importante elegir sistemas que garanticen el máximo confort pero también aquellos que ofrezcan máximas garantías y una eficiencia energética que nos permita reducir los gastos de consumo.

La producción de Agua Caliente Sanitaria implica lógicamente un consumo energético que depende de varios factores. A la hora de elegir un sistema de ACS para nuestro hogar y de comprar un aparato que nos ofrezca esta solución, como un acumulador, interacumulador, un depósito de inercia o un termo eléctrico, debemos tener en cuenta que características tiene para conseguir una mayor eficiencia. Además de los aparatos, el planteamiento y aislamiento de la instalación deberán de ser las adecuadas para que el sistema sea lo más eficiente posible.

  1. Elegir un producto adaptado a nuestras necesidades. Dimensionar correctamente qué volumen de acumulación de agua necesitamos, nos permitirá aprovechar al máximo las prestaciones del aparato. La capacidad de acumulación debe calibrarse adecuadamente para que los generadores de calor trabajen de forma eficiente y se reduzca el número de paradas y arranques.

    etiqueta energética

    El etiquetado energético, obligatorio en todos los depósitos de menos de 500 litros, informa al usuario de la eficiencia del depósito. «A» (mayor eficiencia energética) a la «G» (menor eficiencia y mayor pérdida estática).

  2. Clasificación energética mínima. En este tipo de productos, la calidad la determina el espesor del aislamiento de la cuba y el material de su revestimiento ya que ambos están relacionados con la mayor o  menor pérdida de calor. Es decir, con la eficiencia energética. Es recomendable instalar depósitos de acumulación con una clasificación energética mínima de C que ya garantizan una eficiencia adecuada. 
  3. Calidad del revestimiento y espesor del aislamiento de la cuba. En depósitos de hasta 750 litros habitualmente se utilizan aislamientos rígidos como el poliuretano inyectado, y a partir de este volumen se suelen emplear aislamientos flexibles como la fibra de vidrio o fibra de poliéster. A mayor espesor,  menor será la pérdida de calor y mayor la eficiencia. Cuanto mayor sea el depósito la pérdida estática de energía es mayor, pero si elegimos un acumulador energéticamente fiable, la pérdida se reduce al máximo. Los depósitos de acumulación son capaces de almacenar agua caliente a alta temperatura durante un largo periodo de tiempo sin que ésta se enfríe.
  4. Limitación de temperaturas. En una instalación de producción y distribución de ACS es necesario limitar las temperaturas máximas de almacenado y distribución para reducir las pérdidas térmicas del  conjunto de la instalación. Puede ahorrarse entre un 4 y un 6% de energía con los reguladores de temperatura con termostato.
  5. Sistemas de distribución correctamente aislados. Un aislamiento adecuado del sistema de tuberías de distribución de agua caliente puede suponer hasta un ahorro de calor de un 70%.
  6. Planteamiento de toda la instalación. Las pérdidas se producen también durante el recorrido que debe realizar el agua desde el punto de generación hasta el punto de consumo. Cuanto más largo sea el recorrido, más pérdidas se producirán por lo que lo más adecuado es que dicha distancia sea lo más corta posible. En instalaciones con sistema de recirculación es muy recomendable que la bomba de recirculación no funcione en los periodos que no hay consumos.
  7. Consumo responsable. La eficiencia energética y el ahorro pasa también por realizar un consumo controlado y responsable del agua. Todas las medidas en el planteamiento de la instalación y la elección del aparato se pueden echar por tierra si se realiza un consumo excesivo y no se toman medidas de gestión eficiente por parte de los usuarios.

En definitiva la eficiencia energética pasa por un planteamiento y dimensionado correcto de la instalación en su conjunto, la elección de aparatos de ACS fiables y de calidad y un consumo responsable por parte de los usuarios. Con estos elementos, los ahorros de consumo energético del sistema de Agua Caliente Sanitaria serán sensibles.