Los emisores de baja temperatura y a diferencia de un emisor convencional, disponen de una elevada superficie de intercambio, ya que están compuestos por intercambiadores de calor de tubos de cobre con aletas de aluminio de alta superficie de intercambio unidas mecánicamente, que permiten transmitir el calor necesario mediante convección natural (radiadores de baja temperatura) o convección forzada (fan-coil).

Mejor sensación de confort: ya que la humedad relativa en invierno se mantiene dentro de límites más altos que con un sistema a alta temperatura.
Mejora de la eficiencia energética: por la disminución de las pérdidas de calor en la distribución y en los generadores, que permiten un aumento del rendimiento estacional o anual.

Mayor longevidad de la instalación: las temperaturas mas bajas alargan la vida de los materiales de la instalación, en especial de los plásticos.
Instalaciones más seguras, ya que trabajar con temperaturas inferiores a 50 ºC, reduce la temperatura superficial de los emisores, con lo que el riesgo de quemaduras queda eliminado.